martes, 6 de marzo de 2012

Ulises Antonio Gutiérrez Reyes (2011-----)

Nació el 29 de abril de 1951 en Pedregal, estado Falcón. Proviene de una familia numerosa de 14 hermanos. Inició su vida sacerdotal a la edad de 16 años, cuando se fue a España a estudiar bachillerato en el seminario menor de los padres mercedarios en Reus, España. Se ordenó sacerdote el 27 de diciembre de 1977 en la Catedral de Coro. Para 1978 fue designado vicario parroquial en la parroquia San Ramón Nonato en los Frailes de Catia en Caracas.
 En una ceremonia que congregó a cientos de feligreses en la Catedral Metropolitana de la capital bolivarense, el sábado 12 de noviembre de 2001, Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez Reyes tomó posesión de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar, en sustitución de Monseñor Medardo Luis Luzardo Romero.
La nueva autoridad de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar por decisión del papa Benedicto XVI, recibió el báculo pastoral que lo consagra en sus nuevas funciones de manos de Monseñor Luzardo, quien por 25 años sirvió de guía y consejero espiritual de Ciudad Bolívar.
Luego de que se diera lectura al decreto emanado del Vaticano. Monseñor Ulises Gutiérrez se convirtió en el IV arzobispo de Ciudad Bolívar, en un acto donde asistió el Nuncio Apostólico para Venezuela, Pietro Parolin, además de 22 obispos y arzobispos de varias ciudades del país, entre ellas Mérida y Barcelona; así como grupos y movimientos apostólicos de la Arquidiócesis.
Durante la homilía, Luzardo agradeció el apoyo que en todos esos años de su vida pastoral le brindaron los habitantes de Ciudad Bolívar, convencido de que “ese pueblo creyente y acogedor acompañará al nuevo Arzobispo”. Recordó cuando llegó a esta tierra y recibió de manos de su antecesor, Crisanto Mata Cova, la misión de guiar espiritualmente a bolivarenses.
Por su parte, Ulises Gutiérrez no dejó de manifestar su sorpresa por la acogida de la comunidad católica, seguro de que le permitirá sentirse como en su casa para ser un guayanés más, “dispuesto a dar lo mejor de mi vida y ministerio episcopal al servicio de este pueblo grande”.
“Vengo con mucha ilusión, sueños y esperanzas de que juntos, sacerdotes, creyentes de Dios, y obispos, vamos a encaminar a este pueblo por el camino de la fe, de justicia y paz que trajo Jesucristo”, dijo. Contagiado del regocijo de los feligreses por su llegada, prometió en forma jocosa: “Me comeré la sapoara con todo y cabeza (…)”.
Las palabras del Nuncio Apostólico en Venezuela, monseñor Pietro Parolin, estuvieron fundamentadas en recordar que la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar es una de las más antiguas sedes episcopales, con más de 200 años de labor pastoral.
Reconoció el trabajo pastoral de tesón que durante años desarrolló Monseñor Medardo Luzardo, demostrando su consagración a servir a Dios a favor de su pueblo creyente. “Es el momento de recoger lo que hizo el antecesor y dar un nuevo empuje a las iniciativas pastorales”.
Para el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, y Arzobispo de Maracaibo, Ubaldo Santana, es un momento para “animar al hermano que llega” y “felicitar al hermano que sale”. Y, aunque afirmó que se viven tiempos de crisis, de dificultades y de pruebas, este pueblo estará dispuesto a acompañar a su guía pastoral por el camino de la fe y de Dios. “Y cuando hay crisis y dificultades, siempre volvemos a nuestras raíces, y las raíces de nuestro pueblo son católicas y cristianas, por eso no podemos abandonar la fe, porque si eso pasa estamos abandonando parte de nuestra identidad”.
Cree que con la llegada de este nuevo arzobispo, el pueblo bolivarense iniciará un camino de renovación de fe. Asimismo, ante la crisis que se vive a nivel nacional por causa de la violencia criminal, aseguró que si bien los venezolanos viven momentos de preocupación por la cantidad de jóvenes que mueren por causa de la inseguridad no es menos cierto que “siempre encuentra fuerza para seguir adelante, y tengo confianza en el pueblo venezolano que no podemos abatirnos, y se debe superar el temor de la violencia y la muerte, porque quien tiene fe, tiene esperanza de vencer las dificultades”.






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